Report in Spanish, you can easily translate the page to english 😉 (I prefer to write in spanish for this short, local reports)
Uno de los propósitos principales por los que cree esta web personal es mostrar recuerdos de mis experiencias en la naturaleza, con un propósito múltiple. Por un lado, compartir mis jornadas de campo y observaciones con amigos y compañeros naturalistas, así como con cualquier otra persona del mundo con el mismo amor y pasión por la Naturaleza, ampliando así también mi red de contactos y mi círculo de amistades. En segundo lugar, dar salida a mi humilde archivo fotográfico, que aunque no es gran cosa, sabemos que a todos nos gusta compartirlo. En tercer lugar, y no menos importante, usar estas crónicas de forma personal a modo de diario de mis viajes y experiencias, para poder así revivir los recuerdos y momentos siempre que lo deseara, aun en el caso de que nadie más los lea, como creo que muchas veces pasa. Lo que me he dado cuenta últimamente, es que me he centrado mucho en mis viajes internacionales (ver "Trip Reports"), ignorando quizá la naturaleza más cercana. Por ello, aprovechando que este año mis circunstancias personales no me van a permitir viajar, y con la excusa de la visita de dos buenos amigos, en esta pequeña crónica voy a mostraros un poco de la fauna de la de la región donde nací y he vivido la mayor parte de mi vida, la Comunidad Valenciana, comunidad española situada en el este de la Península Ibérica.
Como decía, este mes de Julio de 2026 recibí aquí a dos amigos y buenos "bicheros" procedentes del norte de la península con muchas ganas de explorar la biodiversidad de esta región mediterránea, Anxo Fernández (que ya apareció por aquí en el viaje a Senegambia) y César Martínez. Con ellos y otros amigos pasamos cinco días fructíferos recorriendo diversos rincones en los que vimos prácticamente todos los objetivos que nos marcamos e incluso alguno más, buscando fauna literalmente por tierra, mar y aire y tocando prácticamente todos los grupos faunísticos, así como las tres provincias de esta comunidad. Así, esta crónica va a ser un pequeño homenaje a la biodiversidad de mi región natal, pues aunque me encantan los viajes no siempre hace falta irse lejos para disfrutar con especies animales muy guapas. El primer día, el Miércoles 15 de Julio de 2026, tras recoger a mis dos compañeros en la estación de tren de Valencia, nos movimos hacia la provincia de Castellón, donde actualmente resido. Tras hacer un típico arroz valenciano ("del senyoret") para gozo de mis compañeros, estuvimos pajareando por el humedal local, la marjal de Almenara, viendo aves acuáticas típicas de la zona pero que siempre gustan a la gente del norte que no las tienen por allí, así como algunos odonatos también mediterráneos, destacando la común aquí pero preciosa libélula morada (Trithemis annulata). He de decir que este día no me dediqué a hacer fotos, así que todas las que os muestro son amablemente cedidas por mis colegas, además de alguna que he puesto de mi archivo hecha en los mismos lugares.
Tras ello, movimos algo más al interior con el objetivo de observar aves rapaces. Concretamente, nuestra especie deseada es también mi favorita de entre todas las aves europeas, el águila perdicera o de Bonelli (Aquila fasciata). Esta especie está en regresión en toda España, y especialmente en Castellón donde ha perdido numerosos territorios en los últimos años debido a amenazas como las electrocuciones, los ahogamientos en balsas o la persecución humana. Sabía que quizá sería difícil dar con ellas, al estar fuera de su época de cría cuando se dispersan más desde sus territorios habituales, y el calor extremo de estos días tampoco ayudaba. En la primera zona que visitamos no hubo suerte tras una espera en zona propicia, así que tras una fugaz observación de un lagarto bético (Timon nevadensis) y un gavilán (Accipiter nisus), decidimos revisar algunas balsas cercanas en busca de herpetos que pudieran estar atrapados. Y justo ahí comenzó el espectáculo rapacero, pues nos sobrevoló un ejemplar de segundo año de águila perdicera, que fue seguido de un halcón peregrino (Falco peregrinus brookei), un águila culebrera (Circaetus gallicus), y otros dos halcones que en ese momento dimos por peregrinos, todos juntos en la misma térmica. Poco después, por la misma zona pasó la pareja territorial de perdicera con su polluelo del año, sumando cuatro ejemplares vistos esa tarde. Y por si no fuera poco, además de rescatar dos culebras viperinas (Natrix maura) de una de las balsas, pude ver una nueva especie de odonato para mí que no me esperaba encontrar, la pequeña libélula Selysothemis nigra. Iban a ser unos días con buen protagonismo de este grupo, mi favorito quizás entre los invertebrados.
Por último, para acabar de redondear el día nos desplazamos hacia la localidad de la Pobla Tornesa, donde nos juntamos además con Juan Carlos Galey. Por estas fechas sucede un evento interesantísimo para todo amante de las rapaces, la observación al atardecer de los halcones de Eleonor (Falco eleonorae). Esta rapaz migratoria anida en islas mediterráneas como las Columbretes y Baleares aprovechando la migración otoñal de pequeñas aves, pero antes de ello algunos ejemplares acuden a ciertas zonas del continente para alimentarse de insectos como los escarabajos sanjuaneros. Aquí en Castellón encontramos una de las zonas típicas para verlos. Suelen aparecer ya con muy poca luz, cuando comienzan a volar sus insectos presa, por lo que no dan muchas oportunidades para la foto, pero es todo un espectáculo observar sus vuelos. Poco antes de llegar, tuvo lugar una situación curiosa pues al revisar las fotos nos dimos cuenta de que dos de los halcones que habíamos visto junto al primer ejemplar de águila perdicera no eran peregrinos, sino halcones de eleonor, en un sitio ya no tan típico para ellos. En la zona típica pudimos ver más de quince ejemplares de esta especie nueva para mis colegas norteños. Tras la puesta de sol, todavía no había acabado la sesión bichera, y movimos de nuevo hacia la provincia de Valencia. Recargamos fuerzas en un buffet de sushi, donde nos juntamos con otro de los compañeros del viaje a Senegambia, Javi Burgos. Comimos como pitón con gacela, creo que lo suficiente como para tener energía para todos los días restantes de la aventura... Tras la copiosa cena, aún teníamos ganas de más, así que fuimos a una zona donde tengo controlada una población de camaleón común (Chamaeleo chamaeleon), aunque son complicados de encontrar aquí y no tenía muchas esperanzas, pero decidimos intentarlo igualmente. Y tuvimos suerte, apenas segundos después de sugerir marcharnos tras un buen rato de búsqueda encontré un pequeño camaleón descansando en unos juncos, para gozo y deleite de mis acompañantes. Ya muy tarde llegamos a casa a descansar y prepararnos para cambiar completamente de ambiente los días siguientes.
Nuestro plan durante los dos días siguientes, el Jueves y Viernes (16 y 17 de Julio) era movernos hacia la provincia de Alicante, al sur de la comunidad, para intentar hacer algo de observación marina aprovechando el calor, así como buscar una serpiente nueva para mis compañeros y que yo hacía también un par de años que no veía, la culebra de cogulla (Macroprotodon brevis). En primer lugar visitamos una playa donde en Octubre tuve un buen rato de "snorkel", y no se dió mal aunque el mar estuvo algo agitado. Pudimos ver peces comunes en el Mediterráneo ibérico, y alguna especie interesante como un juvenil de mero (Epinephellus marginatus) o un gran pulpo (Octopus vulgaris), que se refugió rápidamente entre la Posidonia oceanica y no se dejó fotografiar. Tras el rato marino, recargar fuerzas en una heladería local e instalarnos en nuestro alojamiento, fuimos a pajarear un poco por los humedales alicantinos, concretamente al Clot de Galvany, buen sitio para observar anátidas, pero que desgraciadamente encontramos cerrado debido a la ola de calor, por lo que movimos al Parque Natural del Hondo, donde vimos algunas aves y mariposas monarca africanas (Danaus chrysippus).
Para la búsqueda de la culebra de cogulla, contamos con la ayuda de Emilio Rosillo, compañero alicantino de la Asociación Timon, que nos recomendó algunas zonas potenciales. Esta especie tiene una distribución estringida en la Comunidad Valenciana a las zonas más áridas del sur del territorio, únicamente en la provincia de Alicante. Es una especie discreta de costumbres nocturnas y fosoriales, que se alimenta de pequeños reptles. Nuestra idea, pues, era buscarla por la noche. Tras cenar en una pizzería cercana a la primera zona, comenzamos la búsqueda con tan buena suerte que pronto dimos con la especie objetivo, aunque desgraciadamente atrapada en un aljibe (habría sido mejor encontrarla por el campo); pero el lado bueno es que la pudimos salvar. No debía llevar mucho tiempo allí pues estaba en buena forma y con un aspecto lustroso, seguramente había mudado hacía poco. Tras la oportuna sesión de fotos fue liberada en las proximidades.
Para nuestro segundo día en Alicante planteamos diversas opciones, como pajarear o buscar algún otro herpeto, pero finalmente debido a las altas temperaturas y a que nos habíamos quedado con ganas de más vida marina, decidimos pasar el día de nuevo en modo bichero subacuático, y como veréis fue una decisión acertada. Para ello movimos a uno de los mejores lugares de la Comunidad Valenciana para la práctica del buceo libre, la Reserva Marina de la Isla de Tabarca. Esta isla, a pocos kilómetros de la costa alicantina, fue en el pasado refugio de la foca monje y aún hoy en día, pese a la masificación turística que sufre los meses de verano, es todo un paraíso de vida marina mediterránea, debido a las restricciones a la pesca. Anxo y yo ya estuvimos el año anterior en la zona con algo de mala mar, y esta vez las condiciones fueron mejores lo que permitió numerosos avistamientos interesantes. Lo primero que se nota en cuanto te sumerges en las aguas de la reserva es la abundancia de peces y el mayor tamaño que alcanzan respecto a áreas no protegidas, sobre todo con las distintas especies de sargos, lábridos o los numerosos meros (Epinephellus marginatus), un par de dentones (Dentex dentex); y los corvallos (Sciaena umbra), especie esta última que puede verse aquí a muy poca profundidad, mientras en otros lugares solo la he visto en inmersión con escafandra autónoma y mucho más profunda. Mis amigos tenían muchas ganas de ver un nudibranquio, cosa que yo consideraba difícil (solo los había visto en inmersión), pero tuvimos mucha suerte y en una de mis apneas para explorar cuevecillas encontré de casualidad una preciosa flabelina morada (Flabellina affinis), a poco más de cuatro metros de profundidad. Mi primer nudi en apnea en el mediterráneo, para deleite de mis compañeros. Otros encuentros memorables del día fue el de un gran banco de jurel tropical (Caranx crhyssus), o una enorme morena (Muraena helena), también pez que vi por primera vez sin botella. Batí algunos de mis (muy humildes) récords de apnea (8 metros y algo más de 1 minuto seguido sumergido, 22 minutos en total bajo el agua), y aprovechamos también para relajarnos algún rato, tomar el sol en las playas y disfrutar de los paisajes de la isla.
Y un pequeño vídeo del banco de jureles y otros peces:
Tras el buen día de buceo y regresar al continente, lo celebramos con una fresca horchata y llegamos a Castellón ya a unas horas bastante tardías. Y no descansamos demasiado, pues al día siguiente teníamos pensado otro buen plan para los calores veraniegos. Siendo sábado, huimos de la masificación costera y tomamos rumbo al interior de Valencia, donde algunos limpios ríos de media montaña mediterránea constituyen inmejorable refugio ante la ola de calor, y a su vez albergan especies de fauna muy interesantes. Este día se nos unió Carlos Ortega, otro buen amigo de Valencia y viejo conocido de esta web (estuvo conmigo en Costa Rica y Marruecos). Nuestra idea, además de refrescarnos en el río, era observar libélulas, y de nuevo tuvimos muy buena suerte, dando con toda una joya como es la libélula del Cazuma (Onychogomphus cazuma). Esta libélula es única por varios motivos, entre ellos su descubrimiento muy reciente (podéis leer la historia completa aquí), así como ser la única especie de odonato endémica de la península ibérica. Y no solo vimos varios ejemplares, sino también una cópula, que se dejó fotografiar a placer. Vimos también otras especies, destacando por su singularidad la libélula "de las cascadas" (Zygonix torridus), esta más complicada para fotografiar. En el apartado herpetológico, aunque no hubo suerte con serpientes de la zona como la culebra de collar ibérica (Natrix astreptophora), pudimos ver una hembra de lagarto bético (Timon nevadensis) y los confiados galápagos leprosos (Mauremys leprosa), además de algunas lagartijas.
Tras la jornada de río, nuevamente llegamos tarde a casa. No obstante, aún había ganas de más y tras una cena rápida César y yo todavía dimos una vuelta nocturna por algunos campos cercanos. No había mucho movimiento pero vimos un par de especialidades locales como la salamanquesa rosada (Hemydactylus turcicus) y un chotacabras cuellirrojo (Caprimulgus ruficollis). También encontramos una gran culebra de escalera (Zamenis scalaris) atrapada en un aljibe, que como en ese momento no teníamos material para sacarla anotamos el sitio para volver al día siguiente.
Visto toda la tralla que llevábamos de los días anteriores y como ya habíamos cumplido prácticamente todos los objetivos que se planearon Anxo y César para su estancia en tierras valencianas, el último día (Domingo 19) nos lo planteamos algo más relajado. Tras despertarnos más tarde y viendo que el día amaneció nublado y con menos calor, fuimos a dar un paseo por uno de los rincones que más he frecuentado a lo largo de mi vida como ornitólogo aficionado, la Marjal dels Moros. Este pequeño humedal, cada vez más asediado y rodeado por urbanizaciones e industrias, es una isla de vida en el área metropolitana de Valencia, donde pueden encontrarse numerosas especies de aves típicas de la costa mediterránea ibérica, algunas de ellas amenazadas. No estuvimos demasiado rato, y no son tampoco las mejores fechas, pero pudimos ver diversas especies de aves (lista completa aquí), destacando algún "bimbo" para mis colegas como la malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala) y también algunos odonatos. A la tarde, regresamos al aljibe a salvar la culebra de escalera que vimos durante la noche, ya con un salabre pudimos sacarla y disfrutar de este gran ejemplar de casi 140cm. Visto que las serpientes habían estado en movimiento y podía haber más animales atrapados en la zona, pasamos el resto de la tarde recorriendo balsas y aljibes, rescatando culebras y corrigiendo los que pudimos. En total pudimos rescatar cuatro culebras de escalera, dos subadultos de culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) y un juvenil de culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis). Esta última costó un buen esfuerzo sacarla de un complicado aljibe con agua, y además fue la preferida de mis compañeros ya que no suele verse mucho por el norte de la península y un perfecto broche final a estos días de naturaleza veraniega. Durante uno de los rescates, además, vimos a otra pareja de águilas perdiceras intentando cazar palomas sobre una pequeña granja, haciendo un total de seis ejemplares difeentes de esta rapaz en cinco días, nada mal para un ave tan amenazada. Acabamos el día en la playa local con unas cevezas, unas pizzas y viendo la victoria de España en la final del mundial de fútbol (los que me conocen saben que soy cero futbolero y esto es raro en mí, y muestra de lo bien que se nos había dado el bicheo).
Y con esto acaba esta pequeña crónica. Esta vez los protagonistas no han sido espectaculares especies exóticas y tropicales, sino una muestra del entorno natural y de la fauna de la que puedo disfrutar la mayor parte del año en la región donde vivo. Desde las transparentes aguas del mediterráneo alicantino, hasta las montañas y arroyos del interior, pasando por los cultivos y humedales de la llanura costera. Para estos cinco días intenté mostrar a mis invitados una pequeña muestra representativa de hábitats y especies teniendo en cuenta sus preferencias y las posibilidades más interesantes en los meses de verano, que debido al calor no son tampoco las mejores fechas para salir al campo por aquí. Por supuesto esto no es ni mucho menos todo lo que puede observarse en la Comunidad Valenciana, y nos quedaron muchos ambientes y especies por visitar, desde las zonas de alta montaña de sierras como el Maestrazgo y Javalambre, hasta las estepas cerealistas del interior de Alicante y Valencia, o humedales muy importantes como la Albufera y el Prat de Cabanes... puedo sentirme afortunado de vivir en una región aún muy rica en biodiversidad, pese a las múltiples amenazas que tiene y ha tenido, especialmente en el último siglo. No podemos otra cosa que imaginarnos el paraíso mediterráneo que sería esta región sin sus múltiples e importantes factores humanos de amenaza. Por citar solo alguno de los más destacados puedo mencionar la masificación turística y el urbanismo incontrolado del litoral, la agricultura industrial intensiva, la degradación de sus humedales, la masiva introducción de fauna exótica invasora (especialmente en sus aguas continentales), la erradicación de depredadores clave como el lince ibérico y el lobo, los incendios forestales masivos... Es importante tener todo esto en mente para no solo disfrutar de nuestro patrimonio natural, sino también para que el apreciarlo nos mueva a hacer todo lo que esté en nuestras manos para defenderlo y conservarlo. Yo, por mi parte, intento poner mi granito de arena con estudios, divulgación y conservación en asociaciones conservacionistas locales, como la Asociación Herpetológica Timon, o la Societat Valenciana d'Ornitología.
Y ahora sí por último, agradecer a mis compañeros por los buenos ratos pasados y por ceder sus fotos para esta crónica. ¡La próxima me toca visita por el norte, y espero que se dé como mínimo igual de bien! 😜












































































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