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Central Spain Minitrip 4-2026

 

(Trip report in Spanish, please use a translator if you want)

 

 

El año 2026, cuando escribo estas líneas, no pinta muy bien en cuanto a perspectivas bicheras o de viajes. Tras finalizar una etapa como herpetólogo profesional, muestreando por España para un proyecto ministerial (en Mayo del 2025) y lograr leer al fin mi tesis doctoral (en Septiembre de 2025), me encuentro en expectativa de ver qué hago con mi vida. Mientras espero a ver si encuentro alguna oportunidad en el poco agradecido mundo académico, o preparo las oposiciones para el sector público ambiental, el tiempo y sobre todo el dinero no abundan, así que dudo mucho poder hacer un viaje este año como los que hice en años anteriores. Sin embargo, cuando uno es naturalista siempre aprovecha cualquier oportunidad para poder escaparse al campo, aunque sea no muy lejos y pocos días. Mi amigo Javi Burgos (tal vez le recordéis de mi viaje a Senegambia), llevaba tiempo proponiéndome una escapada al Parque Nacional de Monfragüe, en Extremadura (O de España). Javi es muy aficionado a los vídeos documentales (no os perdáis su excelente canal), y tenía ganas de obtener buenas imágenes de aves como rapaces y cigüeñas negras. Ya había visitado este espacio protegido en diversas ocasiones, casi siempre en invierno, y es un sitio que siempre disfrutas de visitar, no solo por sus aves, sino también por sus buenas posibilidades herpetológicas. Pero más allá de eso, visitar Monfragüe desde Valencia nos da la oportunidad de recorrer también otros lugares interesantes del centro de España para ver otras especies que también nos son ajenas en la región donde vivimos. Ideamos finalmente la escapada para cuatro días de Abril, y a ella se unió también nuestro amigo Juan Carlos Galey, socio también de la Asociación Timon

 

El primer sitio que visitamos, camino de Monfragüe, fue la región de los Montes de Toledo, situados a unas cuatro horas en coche de nuestra residencia en Valencia. Se trata también de un paisaje de monte mediterráneo dominado por los encinares, en esto similar a Extremadura, con mosaico de campos de cultivo y bolos de granito, un paisaje muy distinto al del oriente ibérico, calizo, donde vivimos. Y a diferencia de Monfragüe, en esta región abundan los conejos (Oryctolagus cuniculus), la presa por excelencia de los depredadores emblemáticos de la Iberia mediterránea, como el águila imperial ibérica (Aquila adalberti) y nuestro principal objetivo aquí, el lince ibérico (Lynx pardinus), ambos endemismos amenazados de la península que actualmente se están recuperando bastante bien, gracias al esfuerzo de conservación. Tras salir de madrugada de Valencia, un paseo a mediodía por una zona propicia que conocíamos de otras visitas, nos permitió disfrutar con muy buenas observaciones de diversas águilas imperiales, adultas y jóvenes, y otras aves características de estos ambientes mediterráneos. Una rapaz preciosa y de la que en Valencia no tenemos la suerte de disfrutarla, por el momento, excepto puntualmente en alguna zona limítrofe con otras comunidades. 

 

Águila imperial ibérica (Aquila adalberti), adulto

 

 

Tras comer y descansar un poco, nos dirigimos a la pasar la tarde en una zona propicia para intentar observar el lince ibérico. Aunque en esta zona la especie ya cuenta con una buena población, tras haber sido reintroducidos hace años, no son las mejores fechas para ello, que coincidirían con su período de celo (a comienzos del invierno). Por ello tampoco teníamos muchas expectativas de verlos, pero aun así queríamos intentarlo. De camino al punto de la espera, un paseo entre bloques de granito permitió observar algunos reptiles, como lagartija verdosa (Podarcis virescens) y lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus), una especie que siempre me sorprende encontrar en el interior peninsular. También vimos alguna rapaz más.

 

 

Y finalmente, tras varias horas de espera y ya con poca luz, vimos a varios conejos pegar una rápida carrera hacia las matas más cercanas. Y allí estaba él, un precioso ejemplar de lince ibérico, con ese patrón de mota gruesa que a mí me recuerda a felinos exóticos como el ocelote o el serval. Por desgracia, la observación fue breve ya que el felino no quiso detener su marcha, y de hecho Javi no logró verlo. Mucha gente siempre habla de lo confiada que es esta especie con las personas y los buenos avistamientos que ofrecen, muchas veces a corta distancia, pero en mi caso la mayoría de observaciones que he tenido de ellos han sido así, fugaces. En esta ocasión estuve ágil y logré captar un breve vídeo a través del telescopio, que aquí tenéis:

 

 

A la mañana siguiente, nos levantamos antes del amanecer e intentamos observar de nuevo al lince en otro punto, donde ya lo habíamos visto un par de años antes, pero en este caso no hubo suerte. Tras ver un par de águilas imperiales más, pusimos rumbo a Extremadura, llegando al Parque Nacional de Monfragüe a media tarde. Este espacio natural es mundialmente conocido por sus buenas poblaciones de rapaces, con dos de las mayores colonias a nivel mundial de buitre leonado (Gyps fulvus) y buitre negro (Aegypius monachus). También hay buena densidad de alimoche (Neophron percnopterus), y otras aves escasas en España como reproductoras, como la cigüeña negra (Ciconia nigra). Los numerosos miradores con que cuenta el parque, situados frente a los cantiles de cría, permiten muy buenas observaciones de estas especies a corta distancia. También se encuentran aquí las tres grandes águilas de España. El parque fue uno de los últimos refugios del águila imperial ibérica en sus peores años, y era un sitio clásico para verlas, pero por desgracia la casi total ausencia de conejos ha afectado a sus poblaciones, y en mi experiencia cuesta mucho hoy en día ver águilas en Monfragüe, desde luego mucho más que en los Montes de Toledo. Dedicamos al parque nacional una tarde y una mañana, con el día entre medias visitando otra zona que más adelante comentaré. Los protagonistas se dejaron ver, fotografiar y grabar de lujo, como esperábamos. Pudimos ver a placer las tres especies de buitres, mientras que las cigüeñas negras estaban con sus cortejos y construcción de los nidos. Y durante uno de los trayectos de regreso a nuestro alojamiento desde el parque, al atardecer, tuvimos la suerte de ver uno de los pocos carnívoros ibéricos que se me resistía, el meloncillo (Herpestes ichneumon). Aunque el animal cruzó la carretera pausadamente y no muy lejos del coche, dejándose ver bien, nos pilló totalmente por sorpresa y ninguno pudimos hacerle fotos. 

 

 

A la noche, Juan Carlos y yo nos dimos un paseo para ver anfibios en algunos de los humedales que conozco dentro del parque. Aunque la actividad era escasa por la falta de lluvias este mes, pudimos ver bastantes especies típicas de la zona, e incluso un par de galápagos leprosos (Mauremys leprosa), además de los abundantes ciervos del parque. Todas las fotos a continuación son "in situ".

 

 

La parte más herpetológica del viaje, sin embargo, llegaría el tercer día, cuando desde Monfragüe nos encaminamos a las no lejanas montañas del Sistema Central. Tanto Javi como yo tenemos una especial predilección por el lagarto verdinegro (Lacerta schreibieri), toda una joya endémica de la herpetofauna ibérica y sin duda uno de los lagartos más bellos de Europa. En Valencia no tenemos la suerte de tener a esta especie, así que todos los años intentamos hacer alguna escapada primaveral para verlos durante su periodo de celo, cuando los machos desarrollan una preciosa cabeza de color azul. En esta ocasión elegimos la Sierra de Gata, en la provincia de Salamanca. Hace años viví en esta acogedora provincia, mientras estudiaba el master, y pude visitar la Sierra de Gata algunas veces, siendo uno de los rincones de mayor diversidad de una región ya de por sí rica en herpetofauna. Gracias en parte a los consejos de amigos salmantinos como Toño García o Max Benito, que por desgracia no pudieron unírsenos, pudimos disfrutar a placer de varios ejemplares preciosos del lagarto. Y no es esta la única joya entre los reptiles de esta sierra, pues también vimos bastantes ejemplares de la lagartija de Carbonell (Podarcis carbonelli), otra joya endémica y globalmente amenazada, que en España está en muy pocos lugares. Incluso pudimos disfrutar de unos cuantos galápagos europeos (Emys orbicularis) en uno de los ríos de la zona, y de otras especies interesantes de esta rica y bella zona, como la rana patilarga (Rana iberica).

 

Lagarto verdinegro (Lacerta schreibieri), macho "in situ"

 

 

El cuarto día, tras unas horas en los miradores de Monfragüe decidimos apurar de camino y probar de nuevo el lince donde lo habíamos visto la primera tarde en Toledo, pero esta vez no hubo suerte. Una pequeña parada en un pueblo de la zona nos permitió disfrutar sin embargo de una de mis rapaces favoritas, el cernícalo primilla (Falco naumanni). Y tras la espera, quedaba un largo viaje de regreso, llegamos tarde pero satisfechos. Y así acabamos esta productiva escapadita de cuatro días, donde vimos todos los objetivos con algún interesantísimo extra (a destacar mi "bimbo" de meloncillo). Si es que esto de la Naturaleza es muy agradecido, y no hace falta ir muy lejos para disfrutarla. Si uno quiere, hasta en los peores momentos se pueden hacer planes para observar toda la tremenda biodiversidad que nos queda cerca del casa, y en ese sentido en España somos afortunados de poder contar aún con un gran repertorio de especies bellísimas e interesantes. Y para acabar, os aconsejo que no os perdáis el pedazo vídeo que hará Javi en su canal de Youtube sobra la escapada, estad atent@s!! 

 

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